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09 2003

A r/c tivismo en espacios físicos y virtualesa

Traducido de las versiones inglesa y francesa de Manuel Aguilar Hendrickson

Marion Hamm

Recuperar las calles, producir una esfera pública emancipatoria: ¿cómo funciona eso en una sociedad a la que muchos llaman sociedad de la información, en la que parece que el espectáculo ha ocupado el lugar del debate político, en la que el espacio urbano va siendo progresivamente recortado de acuerdo con los imperativos económicos/neoliberales? Lo que se ha abierto camino hasta el escenario de una esfera pública globalizada desde las protestas contra la reunión de la Organización Mundial del Comercio en Seattle,[1] políticamente ambiguo[2] pero inconfundible en el popurrí de formas de expresión, representa una práctica del abordaje de ese tipo de cuestiones.
¿Qué sucede entre bastidores, detrás de las coloridas imágenes de video de las protestas que, de hecho, siguen adheridas a modelos absolutamente tradicionales en términos de forma, modo de producción y discurso? ¿Qué sucede en los talleres físicos y virtuales de los movimientos interconectados en red a escala mundial?[3] ¿Cómo se relaciona el espacio virtual de Internet con lugares geográficamente definibles, "reales"? ¿Es posible aún distinguirlos con claridad? ¿Cómo se funden? ¿De qué modo está cambiando la comprensión del espacio y de la comunicación en el seno del grupo, relativamente pequeño y privilegiado,[4] de las personas activas en los medios alternativos con la rápida apropiación de la tecnología de la información?

En el seno de la red europea noborder[5] y de Indymedia UK,[6] mi experiencia de los espacios físicos y virtuales los presenta casi como un único espacio de comunicación, en el que los límites entre lo "real" y lo "virtual" se desdibujan cada vez más. Porque activismo mediático ya no significa únicamente "hacer y editar imágenes/textos" o hacer clic en clips de audio y video con el ratón, sino que significa también usar Internet como un espacio de trabajo, como centro social, como taller de proyectos: la apropiación técnica y social de tecnologías como el WiFi, el streaming, las conexiones por satélite desde el ordenador y desde el espacio público físico. Es posible que la expansión del espacio de comunicación pueda incluso ofrecer posibilidades de "¿hacia dónde vamos desde aquí?" a las prácticas de producción de uno mismo y de la esfera pública, de la organización política y de la formación de redes. Describiré estas prácticas incipientes utilizando los ejemplos del border camp de Estrasburgo[7] y las protestas contra la cumbre del G8 en Evian en junio de 2003. Tomé parte en el primero sobre el terreno, y en las segundas desde mi mesa.

 

El Border Camp de Estrasburgo

Estrasburgo fue elegida para el border camp de 2003 con un inequívoco sentido de los lugares "reales" simbólicamente significativos. La ciudad guarda relación de varios modos con los temas de la red europea noborder. Su ubicación geográfica en una frontera que demuestra la arbitrariedad de las fronteras nacionales, su papel como capital europea y, sobre todo, su proximidad espacial al Sistema de Información de Schengen (SIS)[8] reunían los discursos centrales de la red noborder. Con el nombre de dsec (Database System to Enforce Control), una pequeña iniciativa se ocupó de la conjunción de los controles fronterizos en el espacio físico y virtual antes de que se iniciara el campamento. Se invitó directamente a artistas y techies a que se ocuparan en la teoría y en la práctica del "libre movimiento" y la "libre comunicación".[9]

Con un número de participantes de entre dos y tres mil, en su mayoría europeos, el border camp de Estrasburgo fue no sólo el mayor desde 1998 sino también el mejor equipado en términos de tecnología de la información.[10] El centro de medios, llamado Silicon Valley, surgió en la misma entrada del campamento. Desde ahí se mantenían varias páginas de Indymedia, se editaba y transmitía por streaming y por radio pirata material audiovisual, y la gente escaneaba, imprimía, fotocopiaba, programaba y enviaba correo. Había conexión a Internet por medio de una línea DSL dedicada y de alta capacidad, quienes traían ordenadores portátiles se podían conectar por vía inalámbrica, con frecuencia utilizando tarjetas de red prestadas. El grupo neerlandés Ascii montó decenas de terminales en una tienda oscura. Se puso en marcha una radio del campamento en medio de una confusión de cables, enchufes, amplificadores, micrófonos, ordenadores de sobremesa y portátiles en una carpa alquilada. En Silicon Valley se asentaron varias unidades móviles mediáticas, como el videoautobús AK Kraak y un radioautobús alemán.
En la entrada misma del paseo que llevaba al campamento aparcaba todas las noches el autobús de dos pisos del PublixTheatreCaravan de Viena, con su bar, con actuaciones, espacio de juegos, lugar de encuentro, cine, taller de acción, galería y sound system, pero que también hacía de centro de medios con cuatro ordenadores en los que constantemente se escribían textos, se subían imágenes y se editaban y emitían programas de radio.[11]

A pesar del impresionante despliegue de tecnología de la información, al tercer día todos estaban de acuerdo en que "la comunicación está jodida", en que el flujo interno de información no funcionaba. El punto de información de la entrada, igual que la "tienda de acción", estalló en una confusión de rollos de papel escritos a rotulador que resultaba inmanejable; las emisiones internas de radio eran ignoradas, o no ofrecían la información adecuada. Innumerables grupos con planteamientos relacionados, como la gente de deportation class, de (s)iberia, de kanak attak, de mib o de yo mango se encontraban en el mismo lugar pero sin la publicidad interna que les habría permitido ponerse en contacto.

 

Pérdida de fricción

¿Cómo es posible que precisamente en un encuentro de activistas con competencias comunicativas por encima de la media no funcionase la comunicación? Después de todo, muchos de los presentes habían podido poner en marcha en los últimos años varias intervenciones internacionales gigantescas, a pesar de las barreras de idioma, saltando enormes distancias geográficas y superando diferencias en el modo de organización y en el contexto político, a base de usar intensivamente el correo electrónico, los sitios web y los chats. Algunas razones evidentes podían ser la falta de un acontecimiento de protesta previamente planeado en conjunción con una movilización a gran escala que contara con espacios de encuentro del movimiento global como Acción Global de los Pueblos; o el trabajo con estructuras autoorganizadas y no jerárquicas, cuyo desarrollo necesita más de diez días. ¿Podría ser, sin embargo, que el caos de comunicación interna se debiera a la pérdida de fricción que deriva de la mezcla del espacio físico y el virtual?

 

Parc du Rhin como lista de correo

Hay algunos indicios de que el modo de comunicación del espacio virtual se extendió, involuntariamente, al entorno material del Parc du Rhin en el que se estableció el campamento. Cada grupo plantó su tienda en la estrecha y larga pradera a la orilla del Rin del mismo modo en que se deja caer una idea en una lista de correo. Desde un punto de vista técnico, una lista de correo electrónico funciona de forma horizontal. En potencia, todo el mundo habla con todo el mundo. Algunos escuchan, otros lo ignoran con un clic del ratón. Se hacen innumerables sugerencias, y sólo unas pocas reciben atención. Algunas listas se agotan en discusiones circulares interminables, que corresponden a la experiencia de los "encuentros de barrio" que se producían cada mañana en el campamento. Los usuarios experimentados de correo electrónico tienen sus propias estrategias para resolver el problema de los buzones desbordados o de la falta de atención. Con frecuencia se desgajan listas de proyecto: plazas más pequeñas, por así decir, para cierta audiencia. En el espacio físico, sin embargo, no había ningún archivo en el que orientarse ni surgió ningún "ágora" en el que la gente pudiera reunirse, discutir y negociar conflictos.
Al igual que la suscripción a una lista de correo, la presencia en paralelo en el campamento parecía bastar como marco para la sinergia: la gente se traía sus temas y sus formas de acción, y los interesados ya aparecerían. No funcionó. La lógica del espacio material es diferente de la del virtual. No era posible enviar invitaciones a todo el mundo con un simple clic del ratón: había que colgarlas en papel escrito en varios lugares del campamento, o difundirlas oralmente en persona o por la radio. Mientras la densidad de comunicación en Internet la establecen el ancho de banda, la disponibilidad de servidores y la competencia en creación de webs, en un border camp la distancia vuelve a ser importante. El kilómetro que iba desde la entrada hasta el final del campamento era, en cierto sentido, más largo que los tres mil kilómetros que separaban Londres de Viena en la fase de preparación por Internet.

 

N/etiquette en el espacio físico y virtual

Es bien conocido el uso de expresiones procedentes del espacio físico para describir procesos del espacio virtual: se "visita" un sitio web, se "va" a un chat, te "dejas caer" o te "encuentras" en él, la gente se "mantiene en contacto" por medio del correo electrónico. En sentido contrario, a veces escribo smileys ;-) en tarjetas postales. La siguiente situación de comunicación se produjo en un taller de d.sec[12] e inicialmente me irritó:
Hay treinta personas sentadas en círculo en una tienda y hacen una ronda de presentaciones. La gente está concentrada. A la entrada hay unos tipos de la tienda de medios de al lado. Como moderadora de la discusión, le digo a uno de ellos que si quiere presentarse. La respuesta, breve aunque amistosa, es "no". Uno de ellos suelta más tarde alguna cosa en la discusión, y un poco después deja la tienda sin ceremonia.
En mi opinión, es de cortesía tomar parte en la ronda de presentaciones. La persona en cuestión, sin embargo, no pensaba estar transgrediendo una "norma de conducta"; al contrario, me dio la impresión de que mi comportamiento le pareció incorrecto. Si traducimos la situación al lenguaje de los chat quedaría como sigue (y deja ver que su comportamiento sería adecuado en un chat y el mío contrario a netiquette):[13]
xy (~xy@67.110.168.11) has joined #taller [=entra en la sala]
<ionnek> xy, ¿quieres presentarte?
<xy> no ;-)
(…)
xy ((~xy@67.110.168.11) has left #taller
"Quedarse mirando" es correcto, y cualquier introducción a la netiquette recomienda que se mantenga cierto grado de anonimato en los chat. Inquirir está mal visto. Quien necesite ayuda haría bien en seguir las recomendaciones de manuales como la de hacer smart-questions[14] [preguntas inteligentes], es decir, hacer preguntas claras, no enredarse en especulaciones infundadas acerca de posibles causas o soluciones de errores, dejarse de cotilleos y pensar por uno mismo.

 

Acción mediática

Los presupuestos acerca del activismo técnico y mediático, del espacio "real" y "virtual" se vieron puestos en cuestión también en el plano de la acción. Un equipo de investigación con medios suficientes pudo desencadenar un rumor acerca del pirateo con éxito de la base de datos más segura del mundo por medio de una pequeña actuación teatral frente a la verja del Sistema de Información de Schengen.[15] El impacto de la acción no derivó del saber técnico hacker, sino del juego audaz con los mitos sobre ese saber y su transposición al espacio físico: los hackers pueden hacer de todo, y todo lo que necesitan es un ordenador portátil, unas instrucciones y tal vez unos cables. La gente se creyó, divertida, la traducción lúdica de flujos abstractos de datos en imágenes tangibles (desenterrar el cable de datos). En la rueda de prensa de cierre del border camp se repitió la acción con la participación de periodistas y de un "experto" del Bureau d’Etudes, que ayudó a convertir la rueda de prensa en una especie de minimanifestación contra el SIS. Aunque no agotaron ni de lejos todas las posibilidades de la guerrilla de la comunicación, la historia fue recogida y difundida por Le Monde[16] y varias publicaciones de la web.

 

Trabajo mediático

Muchos se perdieron los debates sobre contenidos en el border camp de Estrasburgo. La programación diaria estaba hasta arriba de actividades y no sólo había que hacer las tareas de la vida cotidiana (limpiar los servicios, recoger la basura, hacer guardia), sino que antes había que discutirlas, y llegar a un consenso sobre la forma de autoorganización y los procesos de toma de decisiones fue laborioso. De modo similar al modelo de Lazzarato de corporalización de "nuevas posibilidades de vida" en los acontecimientos de Seattle, Shuddhabrata Sengupta experimentó esos procesos como un "modelo microcósmico de “anarquía que funciona”", que interpretó como un "ejemplo de cómo pueden las acciones y energías de las “multitudes” traducirse en realidades concretas cotidianas en un futuro posible fuera del capitalismo".[17] A pesar de esta mirada positiva, hay que señalar que Estrasburgo no ha sido el único sitio en el que el "movimiento de los movimientos" ha dedicado tanto tiempo a procesos que parecen derivar de necesidades prácticas que el pensar y discutir sobre cuestiones políticas ha quedado de lado. Tal vez sea ésta una estrategia inconsciente para mantener unida la "diversidad" del movimiento que se celebra una y otra vez internamente y se presenta como un colorido torbellino de secuencias de video. Para Hito Steyerl, esta diversidad se presenta como una adición no reflexionada de planteamientos políticos contradictorios, y en ocasiones, opuestos.[18] El evitar conflictos políticos puede, sin embargo, ser parte de un proceso de recombinación, en el que las cooperaciones y las superposiciones se forman más sobre la base de cómo se hace algo que de por qué se hace. Tal vez haya en ocasiones una contradictoriedad en la diversidad lingüística y política que puede ser la razón de la popularidad de los video clips como forma de comunicación que puede funcionar sin palabras.
En mi opinión, la tecnología de la información como forma juega un papel en el "redescubrimiento del contenido", pero no tanto como productos acabados (como sitios web o videos), sino más bien en términos de una función no intencionada del proceso de producción. Las discusiones más intensas y concentradas no tuvieron lugar en las grandes sesiones de debate en las que la palabra y, me temo, con frecuencia el pensamiento, se dejan a los expertos de la mesa. Fue de nuevo el trabajo mediático alternativo el que creó un espacio en forma de innumerables usuarios de minidisc que estaban constantemente entrevistándose unos a otros (para algún programa de radio del campamento o de casa, para las noticias de Indymedia o, simplemente, para enterrarlos en un archivo privado). En estas entrevistas– discusión se pensaba en busca de claridad y de comprensión mutua. El aparato minidisc se aceptaba en general como un signo de que la situación de comunicación no debía ser interrumpida. Una función similar de los medios fue puesta en escena en el proyecto cinematográfico "La Commune" de Peter Watkin, en el que las escenas individuales no están enlazadas por una trama uniforme, sino por equipos de televisión y sus emisiones, integrados de forma anacrónica.[19] Sin embargo, mientras que la diferencia entre periodistas y actores se mantuvo en la película, en el border camp se disolvió casi por completo, como postulan, entre otros, varios Indymedia Mission Statements.

 

"(Casi) allí" La protesta contra el G8 en Evian

- Estuviste en Evian ¿no?
- Sí, bueno, no- No estuve en Suiza sino en el chat.

Me pasé los siete días de protesta contra la cumbre del G8 en Evian al "otro" lado del espacio comunicativo: no en las calles, en los bloqueos ni en los campamentos activistas, sino en chats, sitios web, listas de correo electrónico y twikis. Físicamente estaba completamente aislada del mundo exterior, pegada al ordenador. Sin embargo, desde el punto de vista mental, emocional y del volumen de adrenalina producido, estaba (casi) allí. La mente y el corazón trabajaban a plena potencia, siempre centrados el lo que pasaba "allí" pero casi también aquí cerca, en el espacio de comunicación que representaba mi pantalla, que compartía con gente de todo el mundo, en el que entraba información por todos los canales posibles. Decenas de IMCistas produjeron una densidad continua y abrumadora de información y, con ello, un espacio de trabajo y punto de encuentro casi reales en Internet. Casi podía estar al mismo tiempo en el chat con colegas de España, de Alemania y del Reino Unido y en el complejo sistema de las salas de "redacción" usadas de forma conjunta y multilingüe, y en las que se intercambiaba, verificaba, procesaba y difundía la información.
En esa situación, ser una activista mediática no significaba para mí "informar sobre" sino "protestar", y muy especialmente en el momento en el que la gente del centro de medios de Ginebra transmitió en directo el asalto de su espacio "real" y pidió ayuda de forma muy concreta.
Internet no era ya una herramienta que yo usara como si fuera un teléfono, y se convirtió en un espacio debido a la intensidad de la comunicación, un espacio que requería de forma implacable la presencia como un lugar de encuentro físico: cuando estoy en el chat no puedo estar al mismo tiempo hablando en la mesa de la cocina o en el cine.

Era excitante pero, a veces, era demasiado, aunque estuviéramos más personas que en  ninguna ocasión anterior. La rapidez, la necesidad de hacer diez cosas a la vez, la falta de una estructuración previa y de prioridades nos llevaba hasta el límite. Para los webheads no hubo gases lacrimógenos, sino el agotamiento tras días pegados al ordenador, olvidando las necesidades físicas. Era Matrix. Hubo una persona que estuvo online 36 horas seguidas. Medios directos. La dinámica del "estar allí" pasó de las calles al mundo virtual.[20]

Para la comunicación textual en la web se reinventan modos de comunicación y de interacción del "meatspace" [espacio de la carne]. Se aprende no ya a entender, sino a sentir iconos y etiquetas como <lol> y <brb> como sonrisas, guiños o molestias.  En la práctica del chat, la fuerza simbólica de las palabras puede cargarse tanto que hasta se pueden crear "espacios" y tiempos para comer y beber juntos. En el contexto de este tipo de interacciones sociales, las intensas discusiones que se desarrollan en paralelo en espacios de trabajo y en chat que hacen de pasillos y bares generan una proximidad emocional casi indistinguible por su intensidad de la de los encuentros cara a cara.[21]

¿Cyberpunk? No lo creo. Muchos activistas mediáticos (al igual que particulares, empresarios, profesionales y jugadores) están ya, de modo poco espectacular, inmersos en Matrix, que William Gibson describió como una oscura amenaza extraterrestre. El ciberespacio realmente existente no se compone (¿aún?) de aparatos biotecnológicos que conecten el cuerpo humano con redes electrónicas por medio de electrodos. Aparece en el uso de las herramientas de comunicación de las tecnologías de la comunicación. En la primavera de 2003, sólo  en Indymedia había entre 600 y 700 listas de correo, más de 600 usuarios se reunían alrededor de  las 2.723 páginas de la herramienta de gestión de contenidos Twiki, por no mencionar los más de 60 chats IRC. Innumerables grupos de activistas están adquiriendo confianza en el uso de emisiones de radio y video por red, de la sindicación de sitios web por RSS, de las antenas de satélite, las conexiones inalámbricas, sin olvidarnos de Linux, el sistema operativo no comercial de código abierto. Esta práctica no es una realidad virtual en el sentido en el que se imaginaba en los ochenta, como una simulación gráfica de la realidad. Se produce tanto en el teclado como en los talleres de los técnicos, en las calles y en los centros temporales de medios, en tiendas, centros socioculturales y casas ocupadas.

Al menos en el plano de la transferencia de información, los resultados son impresionantes. Evian y Estrasburgo son dos ejemplos entre muchos: en el caso de Evian se reunieron en un sitio web[22] innumerables informes individuales en al menos seis idiomas europeos, se recopilaron por medio de RSS y sintetizaron en varios resúmenes.[23] Quienes estaban en las calles podían recibir mensajes de amigos por SMS sobre qué pasaba dónde. La permanente presencia de equipo portátil, móvil y transportable en las calles, sea en forma de autobuses o de terminales de acceso público, de antenas de satélite o grabadoras de video o de minidisc afecta a algo más que al modo de informar: cambia la forma de articulación política, se puede convertir en parte de la intervención, puede contribuir a la producción permanente de la esfera pública, una esfera pública que ya no distingue entre "virtual" y "real". Es del todo lógico, pues, ver cómo sectores del movimiento de protesta global reclaman cada vez más no sólo "movimiento libre" sino también "comunicación libre" mientras conectan con habilidad los espacios físico y virtual: durante las protestas contra el G8 en Evian, una manifestación visitó la OMC, la Organización Internacional para las Migraciones[24] y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, y podemos esperar con interés las acciones que se preparan en torno a la cumbre de las Naciones Unidas "World Summit of the Information Society" (WSIS) en diciembre de 2003.


[1] La genealogía de este movimiento mundial de protesta no ha sido fijada (aún). Para unos, la chispa inicial fue la primera revuelta zapatista de 1994, mientras que otros se refieren a movimientos más antiguos en sus respectivos países, y otros sitúan el origen en uno de los días de acción sincronizada por todo el mundo.

[2] Esa ambigüedad es tratada, por ejemplo, por Boris Buden en "Forever Young. Negri’s Multitude as Post–Emancipatory Concept of Emancipation" publicado en republicart: space of empire [http://www.eipcp.net/transversal/0603/buden/en]  y por Maurizio Lazzarato en "Lucha, Acontecimiento, Media", publicado en republicart: representations [http://www.eipcp.net/transversal/1003/fr/es]. Buden afirma que "en el seno de la multitud no tenemos ningún sentimiento de pertenencia política y no podemos desarrollar ningún sentido de solidaridad que nos ligue con los demás “miembros”". Lazzarato se centra en la transición de una gran narrativa políticoemancipatoria a un modo de posibilidades que se hizo evidente en los acontecimientos de Seattle.

[3] Ejemplos de talleres virtuales serían, por ejemplo, irc.indymedia.org o el directorio de casi setecientas listas de correo de Indymedia. El Polymedia Lab previsto para el WSIS o el Indymedia Center de Génova son ejemplos de los innumerables "centros temporales de convergencia" y centros de medios.

[4] El acceso a los espacios de comunicación de los activistas técnicos/mediáticos se ve limitado por mecanismos clásicos y nuevos de exclusión. Sobre la cuestión de género e Indymedia véase, por ejemplo, el trabajo de Blue "Leftist Techies and Patricarchy", en http://germany.indymedia.org/2002/01/13720.shtml.

[6] El URL actual es http://www.indymedia.org.uk/. Acerca de la historia del colectivo, véase Annie y Sam, "From Indymedia to the United Kollektives", en Media Development, 4/2003 [accesible en http://www.indymedia.org.uk/en/2004/12/302894.html]

[8] Una base de datos que almacena información sobre emigrantes, activistas y otras personas y que, por tanto, guarda relación con el nuevo régimen de fronteras fundado en la tecnología de la información. Puede hallarse una introducción en la red en http://noborder.org/strasbourg/topics/back/display.php?id=33&lang=en.

[10] Véase el texto de Geert Lovink "First Report from theStrasbourg No Border Camp" remitido a nettime el 2 de julio de 2002 [accesible en http://amsterdam.nettime.org/Lists-Archives/nettime-l-0207/msg00147.html]

[11] Sobre el papel y la idea del autobús publiXtheatre, véase el artículo de Jürgen Schmidt, "another war is possible//publiXtheatre" en republicart:real public spaces [accesible en http://www.eipcp.net/transversal/1203/schmidt/en]. Más información en http://no-racism.net/noborderlab/  enlace Strasbourg.

[12] Hay un informe sobre el taller en http://de.indymedia.org/2002/07/26955.shtml

[13] Véase Valentina Djordjevic, "Von “emily postnews” zu “help manners”. Netiquette im Internet", Wissenschaftszentrum, Berlin 1996 [accesible en http://duplos.wz-berlin.de/texte/vali/index.html]

[14] Véase "Cómo hacer preguntas de forma inteligente" de Eric S. Raymond, accesible en castellano en http://www.sindominio.net/ayuda/preguntas-inteligentes.html.

[15] Véase la descripción de Jürgen Schmidt, "another war is possible//publiXtheatre" en republicart:real public spaces [accesible en http://www.eipcp.net/transversal/1203/schmidt/en]. Hay imágenes en http://no-racism.net/tourpics/research_sis/

[16] Le Monde Interactif, 27 de julio de 2002

[17] Shuddhabrata Sengupta, "No border camp Strasbourg: a report", 29 julio 2002. Accesible en http://mail.sarai.net/pipermail/reader-list/2002-July/001734.html

[18] Véase Hito Steyerl, "The Articulation of Protest" en Gerald Raunig, Transversal. Kunst und Globalisierungskritik, Viena, Turia und kant 2003 (páginas 19-28). Accesible en http://www.eipcp.net/transversal/0303/steyerl/en.

[19] Más información sobre este proyecto en Micaela Pöschl, "…beyond the limitations of the rectangular frame" en republicart: representations [http://www.eipcp.net/transversal/1003/poeschl/en].

[20] Extraído de una reflexión sobre el trabajo de información en Evian: http://ionnek.strg.at/bin/view/main/EvianExperience. En ella aparece más información sobre las herramientas tecnológicas utilizadas.

[21] Véase Bernhard Debatin, "Analyse einer öffentlichen Gruppenkonversation im Chat–Room", ponencia en la conferencia anual de la sección sobre Comunicación por ordenador de la DGPuK en Munich 1997. [Publicada en Elisabeth Prommer/Wolfgang Vowe (eds.), Computervermittelte Kommunikation - Öffentlichkeit im Wandel, Konstanz, UVK 1998, pp. 13-37. Accesible en http://www.uni-leipzig.de/~debatin/German/chat.htm]

[23] Véase por ejemplo la síntesis de IMC UK en http://www.indymedia.org.uk/en/2003/12/282510.html

[24] Una de las organizaciones de la "gobernanza global", véase http://www.noborder.org/iom/index.php

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